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Re-escritura de la Faz Oculta de Guayana Mitos (textos e imágenes).     

 

El presente trabajo es una adaptación de la Obra “LA FAZ OCULTA DE GUAYANA” Mitos e Invocaciones, de Ana Rosa Angarita Trujillo (ARAT) editado por la C.V.G. Siderurgica del Orinoco. C.A.  (1.998)  incluyendo textos e imágenes actualizados por la autora.

Participaron:

  • Por el CENTRO DE FORMACIÓN PERMANENTE “LUIS BELTRÁN PRIETO FIGUEROA”   Ministerio de Educación.
  • Profesora: Dilia Discipio (Directora)
  • Profesora: Judith Cedeño (Coordinadora Cultural)
  • Ana Karina Brito Se retaria
  • Miryan González Blanco  (Colaboradora Independiente)

OBJETIVOS:

  • Democratizar el Conocimiento al servicio de la comunidad.
  • Propiciar acercamientos afectivos y socioculturales dignificadores con los indígenas de esta Región Guayana.
  • Promover la escritura y la lectura integrando el arte y la literatura en hogares, escuelas, instituciones públicas y privadas y en la comunidad en general.

“…La Faz Oculta de Guayana es una gran obra que queremos proyectar desde Guayana hacia el mundo… ”   Dilia Discipio

“…Hay  acentos  y  tonos personales en estos textos sin eliminar nada de lo esencial u original del mito. Oralidad-escritura ancestral abierta a nuevas lecturas: ni leyendas simplificadas ni terreno de minorías académicas.  Recurrir a las voces del origen con la intención de impregnar a lo humano de su propia heterogeneidad.  La voluntad de que sobreviva el mito puede traducirse en la voluntad de existir desocultadamente…”  Miryan González Blanco.

 

 

                                 

ÍNDICE  DE  MITOS   Volver  al  principio  de la  página.  

 

Primera parte

Arawak (Arahuacos)

  -  PUMEYAWA (Bániva)

Independientes

  LALAKILPARA (Yanomami)

Caribes

  AMALIVACA (Tamanaco)
  -  SEMENÍA    (Makiritare)
  KAPEI, EL HOMBRE LUNA (Pemón)
  -  AKALAPIZEIMA Y EL SOL (Pemón)

  -  WUI WUI PANTOMÜ

 
      (EL Pájaro Wui WuiI) (Pemón)
  - TUCUY ENDAQUEMÁ  
      (El Colibrí Gigante del Caroní) (Arekuna)

 

Segunda parte    

Arawak (Arahuacos)

  -  EL RESCATE DE LA NOCHE (Curripaco)

Caribes

  -  MAYAWOCA  
     El Dueño del Fuego (Yarabana)
  -  EL DUEÑO DEL SOL (Warao)
  -  LOS GEMELOS (Kariña)
  -  LEYENDA DEL ORIGEN DE LOS MAKUNAIMA (Pemón)
  -  LAS ESTACIONES DEL AÑO (Pemón)
  LAS LÁGRIMAS DE LA LUNA (Pemón)

Independientes

  CREACIÓN DE BUOKA -  Mito Huóttúja (Piaroa)
   

 

Mapa de Lenguas Indígenas de Venezuela

Primera Parte

Grupos Étnicos  y algunos de sus Mitos

Tronco Lingüístico

Autodenomonación

Gentilicio Etnográfico

Mitos

           

 ArawaK

 

 

Baniwa

(Bániva)  

 

 

Baniwa

(Bániva)

 

 

Pumeyawa

 

 

Independientes

 

Senemà-Yanoama

(Yanomami)

(somos persona humana o gente )

 

 

Yanomami

 

 

 

 

Lalakilpara

 

 

 

 

 

Caribe

 

Tamanaco

Ye’kuana

Arekuna

Pemón

Pemón

 

 

 

 

 

Tamanaco

Makiritare

Pemón

Pemón

Pemón

 

Pemón

 

 

 Arekuna

 

Amalivaca

Semenía

Kapei, el hombre luna

Akalapizeima y el Sol

Wui Wui Pantomü

(El pájaro Wui Wui)

Tucuy Endaquemá

(El Colibrí Gigante del Caroní )

 

Información Antropológica

La información de índole antropológica  de este  volumen  fue extraída  textualmente  de:

Pueblos indígenas venezolanos de la actualidad.

Autora: Belkis Rojas

Publicación, folletos Divulgativos  del Museo Arqueológico Gonzalo Rincón Gutiérrez, Universidad de los Andes, Nº 3 Mérida ,1989. La investigación  de Belkis Rojas fue asesorada por los siguientes Antropólogos:

Esteban Emilio Mosonyi

Gerald Clarac Noirtin

Jorge Mosonyi

Ronny Velásquez

….la tierra es de todos  y todos tienen derecho al libre uso  de ella  porque la tierra no la hizo  un hombre. La tierra no tiene dueño absoluto… el Delta, la tierra, agua y aire son invisibles, no tienen límites.

(Palabras de un líder Warao)

La población indígena actual de Venezuela, repartidas en unas 27 etnias, alcanza como mínimo a unas 140.000 personas ubicadas  en los Estados Anzoátegui, Apure, Monagas, Sucre, Bolívar, Zulia  y los Estados Amazonas y Delta Amacuro. Cada una de estas etnias  tiene su propia cultura,  su lengua y su forma particular  de entender al mundo  y al hombre. Hoy en día  nos percatamos  cada vez más de la riqueza y significación  de estas culturas autóctonas, frente a la  visión  peyorativa de hace  muy poco tiempo, la cual consideraba a los indígenas  como “Primitivos”o “incivilizados”.

Los pueblos indígenas de América han sido clasificados  por los especialistas  según su  filiación  lingüísticas. En Venezuela  y parte  de Centro  y Sur América tenemos  representantes  de las familias Arawak, Caribe, Chibchas, y Tupí-Guaraní. Las etnias “independientes” son las constituidas por los grupos  que no han podido  ser ubicados  en ninguna  de las familias  lingüísticas  conocidas hasta hoy.

Educación Intercultural Bilingüe.

En Venezuela la Educación Intercultural Bilingüe para todas las comunidades indígenas ha avanzado bastante, sobre todo desde el decreto presidencial 283, según  el cual la educación  ha de ser impartida  en las escuelas de las zonas indígenas  en las lenguas nativas  correspondientes a cada etnia, además del español. Ello implica la elaboración de libros escritos en lenguas indígenas y cuidadosamente ajustado a esas culturas, además  de otra forma  de planificación lingüística  y educativa.

Esto presenta la ventaja  de un aprendizaje  más rápido  por parte  del niño indígena  y menos traumático  en la transmisión   de conocimientos  de las distintas  asignaturas escolares  por un lado   y, por el otro, mantiene inviolable el derecho de existencia de la lenguas y culturas autóctonas, respetando su capacidad  expresiva  y evitando que los niños indígenas olviden  su lengua materna ancestral.

Este ensayo se ha iniciado  con 9 etnias relativamente numerosas, gracias al esfuerzo conjunto  entre maestros dirigentes indígenas, antropólogos, lingüistas, educadores y funcionarios públicos. Sin embargo, podemos afirmar que hasta la fecha, tal iniciativa ha permanecido en un nivel  de ensayo incipiente, hasta el punto de que muy pocas  comunidades  reciben  en realidad  una Educación Intercultural Bilingüe.

 

FAMILIA SOCIO-LINGÜÍSTICA ARAWAK.

Información Antropológica

Familia Lingüística Arawak

Es la más extensa en Sudamérica. Actualmente  se encuentran  grupos  de esta filiación lingüística en Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela. Antiguamente ocupaban también las antillas. Los Garifunas  de Honduras, Guatemala, Belice, y Nicaragua  son de origen Arawak.

En Venezuela están distribuidos Geográficamente en:

 

·        Región  Oriental: los Arawak del estado Delta Amacuro y de la Guayana  Esequiba.

·        Región Noroccidental: los Wayú  o Guajiros, en la península de la Guajira  y los Añú, comúnmente llamados Paraujanos, en la laguna de Sinamaica, en Nazaret y en Santa Rosa de Agua, en el Estado Zulia.

·        Región Sur: los Baré.-cuyo idioma es hablado por pocos ancianos- en la zona del Río Negro, los Curripaco y Guarequena en la zona de río Atabapo. Los Yaviteros-de la zona de Yavita pueden  considerarse como extintos.

 

Mitos:       Puméyawa

                  Etnia Baniwa (Bániva)

Primera Parte

PUMEYAWA Y LOS HOMBRES

ETNIA BANIVA

Pumeyawa, primera mujer entre todas, la más hermosa mujer Baniva (etnia del amazonas) poseía el  encantamiento entre las piernas. Sobre todo cuando se sentaba a rayar la yuca para el casabe. Entonces aquel animal  que guardaba  debajo de las piernas, dejaba oír cantares alegres y profundos, que acompañaban al rass, rass, rass…, de las manos  indias  al triturar la yuca contar las piedritas puntiagudas del rayo. De entre las penumbras  de las piernas de Pumeyawa  saltaban al aire el trinar  de aves grandes y pequeñas, roncas y agudas e incluso, cantares desconocidos que producían el encantamiento  que solo tienen los MAWARI (espíritus que habitan en las aguas y en las piedras).

En aquel tiempo las mujeres eran felices, trabajaban unidas y hacían fiestas con Pumeyawa. Pero los hombres se sentían dominados, eran tristes, no cantaban ni hacían fiestas; porque no tenían un animal más  encantador  que el de Pumeyawa, mujer que encantaba  por ser profundamente olorosa. Los hombres, que vivían rencorosos, amargados, decidieron robar el animal que cantaba  entre las piernas  de Pumeyawa. Como muchos  de los animales eran gente mandaron al mono “macho” que era muy ágil. Pero Pumeyawa  le quemó  las manos; por eso las tiene negras  y arrugadas. Después se ofreció para tal empresa a otro más astuto  y malamañoso, el que hoy conocemos como “mono blanco”. Pero lo picaron los animales  ponzoñosos: culebras, alacranes, arañas…que Pumeyawa tenia en los “sarios” (vellos púbicos). Así fracasaron otros hombres, hasta que mandaron  al más viejo chiquito y silencioso, que con paciencia  esperó que Pumeyawa  se durmiera. Ese mono que llaman “TITI” robó  el animal  de la mujer olorosa y escapó saltando de rama en rama.

 

 

Pumeyawa lloró desconsoladamente  su animal  y las otras mujeres también. Entonces los hombres comenzaron a mandar  sobre las mujeres  y hacían grandes fiestas. Pero el llanto  y las lágrimas  de aquella  primera mujer fue tan grande que hasta el padre  “NAPIRULI” (el Creador),  decidió castigar  a  los  hombres. Los  hizo olvidadizos  y así   se  les  perdió  el  animal   encantado  que  remedaba  todas

las  aves  de  canto  alegre;  en adelante los banivas harían sus fiestas  con instrumentos  de canto triste, fabricados con sus propias manos: guaruras, botutus, flautas, maracas….  Pumeyawa  se convirtió en la avecilla  de siete colores  que canta en un trinar de encantamiento,  casi siempre entre  las  ramas  de  un  árbol oloroso  que  los indígenas Bare y Banivas del Guiainía  y del río negro llaman Pumeyawa. Debajo de este árbol suspiran  los hombres por aquella primera mujer.

 


Adaptación  del texto original  de Liborio Guaruya. (Etnia Baniva).

 

FAMILIA SOCIO-LINGÜÍSTICA CARIBE

Información Antropológica

Familia Lingüística Caribe

Los caribes constituyen, después de los Arawak, la familia de mayor densidad  de población.

Se encuentran ubicados geográficamente en:

  • Las Tierras Altas Noroccidentales  del estado Zulia Ocupadas por los Yukpa y Japreria (antiguamente llamados motilones mansos) únicos pobladores caribes del Occidente de Venezuela, en la Sierra del Perijá. Sus vecinos al norte son los guajiros  de origen Arawak, y al sur, los Bari, de origen Chibcha.
  • Los llanos Orientales de los estados Monagas, Anzoátegui, parte del Estado Sucre, donde encontramos a los Kariñas y algunos descendientes de los Chaimas.
  • En el Municipio Cedeño Del Estado Bolívar encontramos a los Mapoyo o Wanai, que viven circundados por los ríos Caripo y Villacoa. En las cuencas de los ríos Cuchiveros, Suapure y Guaniamo encontramos  a los E’niapá conocidos en la Literatura Etnológica como Panare.
  • En los Municipios Piar ,Heres y Roscio del mismo Estado Bolívar ubicamos los Pemones .
  • En las regiones situadas a lo largo de los ríos Caura, Paragua, Erebato, Ventuari y Cunucunuma encontramos a los Ye`kuana o Maquiritare. Todos Estos ríos ,que nacen en los altos Tepuyes, son tributarios del Orinoco; por esta razón los Ye´kuana denominan su territorio Ujuruña, que quiere decir “lugar de las cabeceras”

Antiguamente los Caribes, que eran grandes marineros, ocupaban también las antillas donde desplazaron a veces a los Arawak.

MITOS

  • Amalivaca.

  • Wanadi o Semenia

  • Kapei El Hombre  Luna.

  • Akalapizeima y el Sol.

  • Wui Wui  Pantonü

            Cuento del pájaro wui-wui

  • Tucuy-Endaquemá

            Colibrí Gigante del Caroní

 

 

Amalivaca. (El padre de toda la gente).

Mito Tamanaco.

Recomendado para niños mayores de12 años

 

   

El sol se hizo zamuro  cuando se alzaron  los pájaros. La tormenta revuelca las aguas  del Río Padre-Orinoco que viene tragando peces, gente selva y  mariposas.-

“…yo vi. qué come el río  y vi su mesa y tenía platos  como guayabas podridas  y ganado muerto  y casas  y todas las siembras  que se llevó  y un hilo verde, muy verde, como un ángel…

En la cima del  Tepú-Mereme hay un hombre y una mujer sobrevividores.

 

Abajo, los idos. Revolcados entre el desbaratamiento de las aguas. Y aquel ruido atronador tragándose  el boscaje. Y ellos, hechos casi roca con su ingrimitud a cuestas, pegaditos de puro miedo.

Allá en lo más alto, sin nadita poder hacer. De aquellas aguas casi mares, surge Amalivaca. El,  el Padre  de Toda la Gente. El, encanoao viene y hace el salvamento del hombre y la mujer. El, con su voz de eternidad  les dice: -Padre mío. Madre mía. Aquí  los dejo, en esta mi casa del Tepú-Mereme. Testigos  perennes  sean.

Cuidadores de gente sean. -.

Después, se hunde en la torrentera. Mete un aguazón  dentro de su boca, mira el cielo donde aún  el sol  es puro negror de pájaros y exclama:-¡Terminó¡!Terminó¡ No más acabaciòn .

El  sol “…andaba el sol muy alto como un gallo brillando, brillando, y  caminando  sobre  nosotros. Hechaba  sus plumas  a un lado, mordía con sus espuelas al cielo…”

La lunación llega. Amalivaca tocaba su  “samburai,” un tambor pétreo. Puro gozo es el espacio. La selva  es un incendio musical. El Dios se alza  poseso de seres aún por crear  y con los brazos hechados al viento, le dice a su hermano Vochi:-  estas, mis tierras repoblar debemos-.

Y los salvados responden: ¿Cómo? si sólo muerte Catena-Manoa nos dejó.

- De palma de moriche gente nueva nacerá. Las semillas  sobre sus cabezas tiren. Fuerte. Fuerte. Hacia atrás. Contra la noche-.

De cada semilla un hombre  y una mujer nacieron, nuestros primeros padres. Así, volvimos. Hijos de moriche somos. Así,  los ancianos cuentan la  historia.

Las hijas de Amalivaca  habían venido junto  con su padre en la canoa sagrada y se la pasan por ahí…., muy paseadoras, recogiendo orquídeas, luciérnagas, hojas brillosas, guacamayas y colmillos  de báquiro para adornarse. Y jugueteando entre helechos y malangas las sorprendió Amalivaca, diciéndoles: 

-¡Basta! ¡Basta ya! Una raza nueva debo yo hacer. Hombres y mujeres esta selva poblar deben. Aquí vivirán. Aquí, donde el cántico de paujíes y guacamayas nadie pueda silenciar. Aquí donde ríos y lagunas jamás sequen. Aquí, donde lunaciones y lunaciones pasen y vida, vida siempre haya en nuestros territorios.

En la festejación entre cánticos,  bailes y fumadera, Amalivaca unió a sus dos hijas  con hombres-semilla. Se estremecieron de nuevo las aguas y lo pijiguaos. Los andurriales se hicieron lechos para amarse.  Las dos parejas  andaban por ahí…, enluzadas  de tantos –tuya quiero ser, de tantos –tuya quiero ser, de tantos te amo mujer te amo. De tantos hagamos los hijos, pues-.

Así nacimos los Tamanacos. Así sucedió hace muchas lunaciones .Allá en lo más lejoso del bosque.

Amalivaca se va. En su canoa sagrada remonta el Río Padre-Orinoco, dejando atrás aquel semillerío humano, aquella  tanta- gente-moriche, aquella raza  vegetal,  que ahora lo ve desdibujarse bajo Emanaida, luna negra, Emanaida, luna inmensa.

Emanaida preñada de cocuyos locos tejiendo una corona luceada sobre la cabellera del Dios. Y EL,  dador de vida, yéndose, yéndose hacia otros espacios, internándose  en esa otra selva  del nunca más.

Los hombres-semilla, los  tamanacos, se sembraron igual  que sus morichales  a orillas del río  Asiverú.  Allí, hicieron  vida. Allí estaban  hasta que el  sueño  de el Dorado les zumbo a los hombres-caballo. Desde entonces, empezó la otra acabación. Aún no ha terminado.  Ya no están  más.

“ …. De sal  y hierro, de caballos y muerte son los dioses  del enemigo. ¡Y nuestros dioses ocupados jugando , ni se fijaban…

 

Pág. 24 y 25 Los textos  entre comillas son de Ramón Palomares, en orden Sucesivo.

1) Paisano_ “Entre el río”.p24, contexto _Editores _ Caracas- Venezuela.

2) Rosio p. 142  Monte Ávila Editores, Caracas Venezuela. 1977    

Wanadi o Semenía y el Origen del Río- Padre- Orinoco y del Caroní

Mito Ye’ Kuana  (Makiritare).

En aquel tiempo nada había, ni pájaros había. Solo peladeros había, solo piedra y tierra rajada secándonos los ojos. Sólo chamizas retorcidas de tanta sequía. Así era todo en un   principio, cuando la gente vieja vivía con hambre. Y por esto, muchos ruegos le hicieron a “Wanadi”, el poderoso, pues él debía ayudarlos. Y Wanadi pensó mucho, cantó mucho, fumó mucho sus hojas y tocando su Maraka se la pasaba. Más, finalmente hizo pájaros bellos que se tornaban en hombres cuando querían. Un plumerío arracimado pintaba de colores aquellas soledades cuando aparecieron ellos, los deslumbradores, ellos, los ayudadores, iban revoloteando  recogiendo frutos  y flores, mientras los “antiguos” miraban desde la tierra  lo tan  inmensos que eran, lo tan descomunales que eran, y fue cuando comenzaron a caer sobre los abuelos de antes,  como nubes de plomo,  como piedras tornasoladas, sin alas caían.

 -¡De arriba viene la desgracia! ¡De arriba nos cae la muerte!

¡Acabación, acabación!- exclamaron muchos. Y un lago de plumas, huesos y gritos detenidos quedó  sobre la tierra seca. Y por esta catástrofe bien intencionada, Semenia se llenó  de tristeza y

desolación, y soplando vientos para alejar lágrimas, recovequeando aquel fracaso iba él. Semenia, el enviado de Wanadi, él, el enseñador, el unidor, el justiciero, él, quien a Ma’ro, el jaguar y a Wachedi, la danta mandó a recoger agua con un cedazo en el Casiquiare, pues así debían ellos pagar su desunión, holgazanería y desobediencia con la gente.

Y después, Semenia,  nuestro primer jefe, hecho pura luz,  al  gran Árbol, Mara’huaka nos mostró y cuajaditico de alimentos estaba él.

-Tumbarlo debemos: -nos dijo,-para comida tener. Entonces llegaron cuatro tucanes, y  “al principio se veían como hombres” y con sus hachas golpeaban y golpeaban  y aquellos hachazos eran de nunca acabar, y ni aún así el árbol caía. Entonces “se convirtieron en pájaros, en tucanes”, tucanes- pico de serrucho de verdad, verdad. Pero, nada, nada, pasaba, luego fue un incendio de Pájaros: tucanes- pico de serrucho, carpinteros y piapocos venían, y el mismo Wanadi se hizo carpintero real, y Semenia carpintero-mono  y ni así  se desplomaba Mara `huaka.

Y puro golpe y golpe, y después de muchos días golpeando aquel madero, pero  el árbol estaba allí, sin estremecerse un poquito, sin caer. Al fin wanadi logró cortarlo, mas tampoco cayó, muy fijo, muy derechito estaba, se veía colgando sin saber de dónde. Por eso mandaron a la ardilla Kadi`io -¡Sube! ¡Sube! y ve cuanto sucede allá arriba-. Y al regresar casi sin respiración, venía gritando:- ¡No puede caer! ¡No puede caer! porque Mara`huaka es un árbol al revés.

Sus Raíces están enredadas entre las nubes, pegaditico al cielo esta él, por eso no cae.- ¡Sube! ¡Sube otra vez  y corta con esta hacha! Y  Kadi`io subió y a puro hachazo corta las raíces despegándolas de las nubes. Y así cayó el gran árbol Mara`huaka, desparramando sus ramazones y las frutas y aquel semillerío y aquel estruendo, aquel terremotear; y nuestros antepasados, rápido poniéndose a salvo y aquellas cuevas de escondimiento estaban llenas de ojos aterrorizados, y al acabar el estruendo, ¡Que lluviazón! ¡Que de aguas! un diluviar era todo.

 “Así nació Orinoco, Caroní, Fadamo, Cunucunuma, Antamarí, Marnari, Metakumi,y Kuntinama y otro, otro, otro, todos los ríos”. Desde esos tiempos “la tierra se puso blandita.”Y Mara`huaka en tres partes  se rompió- “los llamamos Mara`huaka–huja, Mara`huaka-huil, y Atawashiho. En piedras se convirtieron cuando cayeron .Ahora son montañas, tres pedazos de montaña, la mas alta de la tierra.

“Allí están como recuerdos.” Y muchas cascadas cayeron –“no se reconocía la tierra del principio. Y kadi’io,  la ardilla, también cayó en algún pico del Duida  ahora él vive escondido;  es el dueño de aquel pico que llaman Kadi’io-ewiti” Ahora debemos sembrar,- dijeron todos los sobrevivientes. Tendremos retoños por todas partes,- y muchísimos catumares y  guapas tejieron y cuando vino la cosecha se llenaron de enormes yucas. Mientras tanto los colaboradores del principio bailan y beben lukuta  de lo mas alegre y contentos están. Y esa fue nuestra primera festejación de la comida.-“Conuco nuevo, así la llaman Awdoha’eremi-hidi, ese es su nombre”-. Y la gente, los tumbadores del gran árbol Mara`huaka, al bailar iban  convirtiéndose  en pájaros eran bonitos, “de todos los colores, alzaron  vuelo, llenaron el aire con plumas. Todo rojo, verde amarillo, azul. Aquello era bonito, bonito. Ahora la madre del agua la gran culebra Hui`io salió del río, brotó hacia la luz- quiero mi corona- dijo, buscando plumas para su corona”, y alzando su cuerpo hacia el cielo llamaba a los  pájaros, quienes al escucharla regresaron, y ella iba atrapando aquel plumerío volador para adornar su cabellera. Era rojo, verde, amarillo amandarinado, azul, morado. Era lindo, lindo. Así nació el Arco -Iris, Huasudi. Así lo llaman.- “y no se vio más, se fue a vivir al Akúena, el lago de vida”.

Después de aquella coronación, los pájaros dijeron: -“Bueno, está hecho. Nos vamos ahora “. Desaparecieron, fueron al cielo. “Dejaron  en la tierra sus formas nada más  para los pájaros de ahora. Acá solo quedó  gente antigua,  bailando, recordando cuando se fueron los primeros pájaros.

Los viejos cantando bonito; repetimos, nada más.   Es todo “

KAPEI EL HOMBRE LUNA

 

Un día entre morichales y malos pensamientos, Kapei robó la sombra de un niño  y la escondió dentro de una olla. Allí se enfermó, por lo cual Kapei mando a sus hijas  a buscar al piache  de la comunidad. Mientras tanto el se escondía dentro de una olla.

Cuando el piache llegó acompañado de varios ayug, sombras o almas, muchísimo tiempo pasó rebuscando  dentro de la maloca  de Kapei, pero nada que encontraba  la sombra  del niño; entonces el piache le dijo  a la sombra de un árbol -¡Anda!, ve y haya lo que yo no he podido encontrar –Finalmente  la sombra vegetal  la encontró.

Estando muy lejos de Kapei, el Piache se llevó la sombra del pequeño, que muy contenta iba junto con el piache  rescatador.

Kapei, en castigo  fue desterrado  por toda la eternidad de aquellos parajes.

 

Después quiso Kapei transformarse en tapir -¡No! ¡Eso no!, porque me comen. O me hago jabalí. No, no, tampoco. En pájaro mucho menos. Entonces, ¿Cómo puedo  yo pagar lo que hice  con la sombra del niño? Pues no se, aquí  como hay muchos peligros, mejor al cielo inmenso me voy. Si, desde allí puedo yo  desparramar mucha luz sobre mi gente en la tierra.

¡Vamonos pues! Hagamos rápido una escalera  de bejucos para subir el cielo – Y la hicieron, Kapenyenkumapé se llama, que quiere decir, por aquí subió la luna.

 

Mientras ascendían, un pajarito  tiró de aquella  escalera mágica  y la amarró a la puerta  del cielo inmenso.

Cuando Kapei llegó a lo más alto del espacio exclamó-“Desde aquí seré el alumbrador  de todas nuestras tierras”. Y ustedes hijas mías,  muchísimo mas alto  deben ir para que puedan iluminar el camino  a los muertos”-

   
Y un sendero resplandeciente se hizo  en el firmamento. Son las hijas de Kapei que en estrellas se tornaron; son las guiadoras de las almas de los difuntos, cuando Wei, el sol, extenuando ya por sus propios  calorones  y enceguecido  por su propia luz, en silencio se oculta tras los tepuyes de la sabana  

NOTA: Este mito del hombre luna  que para pagar  una falta cometida  asciende al cielo  se ha recopilado también en Las Antillas con el nombre  de Hialí  y reinterpretado por Ana Rosa Angarita Trujillo en la Faz Oculta  de Guayana, Mitos  e Invocaciones.

Editado  por C.V.G Siderúrgica del Orinoco 1998.

 

 

AKALAPIZEIMA Y EL SOL

 
 

En los sabanales del Caroní, cerca del Roraima , en los tiempos  de nuestros primeros padres, vivía Akalapizeima, el primer hombre , el padre de toda la gente, quien cosechaba maíz para preparar sabrosísimas mandiocas; las cuales  colocaba  en el techo  de su casa.

Entonces, Wei, el sol, las lamía y lamía  con su lengua  pura llamarada.

 

Un día Akalapizeima  tenía ganas de hacer travesuras, por eso quiso atrapar a Walo’ma, el gran sapo. Pero éste muy escurridizo era, rápido le resbaló  entre las manos  y de  un empujón lanzó a Akalapizeima  al río. Luego también él,  se zambulló en las aguas.

Colocó Akalapizeima  en su espalda  y nadó hasta llegar  a una isla lejana.

Allí walo`ma abandonó su carga humana.

 

Era ya tardísimo  y como muy  cansado estaba, Akalapizeima  se acurrucó  debajo  de un árbol enorme y dormido se quedó.

Al despertar tenía su cuerpo  todito  cubierto de excremento  que habían  dejado  caer unos zamuros  que habitaban  en la copa del gran árbol.

Como estaba desesperado rogó a Kaiuanog, la estrella matutina  y a Kapei, la luna que lo ayudaran a salir  de aquella soledad- llévenme arriba, quiero ir al firmamento- pero se negaron porque Akalapizeima nunca  compartió con ellas las mandiocas  que hacía.-

 

Pídeselo a Wei  quién  si come de tus mandiocas.

Cuando Wei Apareció  en el cielo  navegando  en una canoa -¡Ayúdame, ayúdame! Le rogó Akalapizeima.- Y Wei lo rescató. Seguidamente  pidió a sus hijas que lo lavaran  y hermosearan bien porque quería casarlo  con una de ellas.

Después Akalapizeima  pidió a las muchachas que llamaran a Wei  que aún no calentaba  mucho, para quitarle el frío que lo entumecía.

Wei quien muy escuchador era, se engalanó a todo dar, estaba bonito, bonito, con aquel traje confeccionado  con un plumerío  escandaloso  de guacamayas gritonas. Y aquellos zarcillos flourecentes hechos con la piel de miles  y miles de escarabajos, lanzando destellos multicolores e iluminando todos los cielos.

Wei le dijo –quiero que   te cases, que te matrimonies con una de mis hijas, para serle  fiel toda tu vida. Pero eso será más tarde. Por ahora te quedarás aquí arriba mientras yo  bajo a la tierra junto con mis hijas a descansar dentro de una maloca.

Al quedarse solo en la canoa suspendida en el cielo, Akalapizeima desobedeció a Wei y también bajó a la tierra. Allí se encontró con las hijas del zamuro, se enamorisqueó  de ellas y se las llevó con él hacia la canoa celestial.

Cuando Wei  y sus hijas salieron  de la maloca  se encontraron a Akalapizeima  arriba  en la canoa  rocheleando  con las hijas del zamuro. Aquello fue un terremotear  de ira solar-¡ por tu infidelidad castigado serás¡  y no podrás ser “…joven y hermoso como yo

 

Y se fueron con su desencanto dejando  a Akalapizeima abandonado, quien al despertar  se encontró entre la zamurera  con el cuerpo  hecho guilindajos  de piel  y perdida  la mirada  entre el  arruguero  de sus párpados, era pues el hombre más feo  y viejo de la tierra. Es por esto que sus descendientes, nosotros los hombres, perdimos la maravillosa cualidad  de ser eternamente jóvenes. Así llegamos a conocer la vejez y el fin de nuestras vidas.

Y las hijas  de Wei se regaron  en los cielos para ser las alumbradoras  de la travesía  que hacen las almas  de los muertos.

Así cuentan los abuelos de antes .Es   todo.

 
 

 

WUI WUI  PANTONÜ

CUENTO DEL PAJARO WUI-WUI

 
 

Hace añales mientras amanecía en la sabana, un niño muy pequeño llora y llora, pero su madre que ocupadísima estaba no le hacia ningún caso, a pesar de los consejos de la abuela del niño.

- ¡atiéndelo, atiéndelo! hija – y ella nada, trabaja que trabaja. Así muchas horas de llanto pasaban -¡hija atiéndelo!  Pues sino, se convertirá en otra cosa; -y así  sucedió

 

Una vez cuando clareaba, se vio un  mínimo escándalo, un plumerío multicolor  salía de la piel del niño, quien se fue transformando en un bellísimo pajarito. Y alzó  vuelo   perdiéndose entre los árboles. Al ver esto, la madre desesperada  le grita ¡regresa, regresa! hijo mío- mientras la abuela del niño  le decía- te dije, te dije que lo atendieras  y ningún caso me hiciste –

Todo pasó por la desobediencia.

 Desde entonces  revoloteando va él, haciendo sentir su canto  en tepuyes y sabanales  por toda la eternidad, Wui-Wui lo llaman.

Así cuentan los abuelos de antes.

Así sucedió.

Es todo

 

 

Fuente: Barceló Lill Pementon Wanamari Monte Avila Editores. Caracas, Venezuela,1982 

 

TUCUY   ENDAQUEMÁ

El Colibrí Gigante del Caroní

 

El Caroní tiene una zona de encantamientos, donde al anochecer navegando en su canoa celestial se ve a un enorme colibrí, “… Cuya mirada como un rayo fulminaba a cuanto ser humano estuviese a su alcance. Para los Arecunas  tenía un nombre: TUCUY   ENDAQUEMÁ y para evitar que el extraño pájaro  pudiera en su canoa remontar algún día hasta el poblado, los indios pensaban construir un muro de piedra atravesado en el río, pensamiento quizás premonitorio pues hoy lo atraviesa el gran dique o muro de la represa de Gurí.”

 

 
 

 

FAMILIAS SOCIO-LINGUISTICAS INDEPENDIENTES

Información Antropológica

Etnias Independientes

 

 

Las conocidas como etnias independientes, son conformadas por los siguientes grupos indígenas:

 

  • Los Yanomami, asentados a ambos lados de la Sierra de Parima. En Venezuela se encuentran  en el Estado Amazonas, en las cuencas del río Orinoco, Orinoquito, Mavaca, Siapa, Padamo y Ocamo.También se encuentran en el Estado Brasilero  de Amazonas en el margen i del Izquierdo río Branco.Esta  en estudio actualmente  la posibilidad  de que el idioma Yanomami Pertenezca  al tronco Chibcha.

 

  • Los Wóttúja (Huóttùjá) mas conocida como Piaroa o Dearuwa, se encuentra en la cuencas de los ríos venezolanos Parguaza, chivapure, Paria, Cataniapo, Marieta, margen  y Cuenca del Manapiare hasta el  Orinoco  y margen derecha del Orinoco desde la bocas del Ventuari hasta la Parguaza.
  • Los Puinare en el Estado Amazonas.
  • Los Pumé o Yaruro, en los llanos bajos del Estado Apure. Habitan Lugares cercanos a los ríos Sinaruco, Capanaparo, Cunaviche, Riecito y Arauca.
  • Los Jodi, se ubican en el suroeste del Estado Bolívar, en el Caño Iguana, Caño Majagua, Sierra de Maigualida y río Kanaima, así como el noreste del estado amazonas.
  • Los Sapé se ubican al sureste del Estado Bolívar; actualmente están casi extintos.
  • Los Waraos, se ubican  en la zona anegadizas del estado Delta Amacuro, Monagas, Sucre. También se encuentran en Guayana y Suriname. Algunos especialistas consideran  que estos grupos étnicos clasificados como independientes  fueron los primeros pobladores de lo que hoy conocemos como territorio  venezolano , y que fueron seguidos por las oleadas migratorias de los Arawak, y posteriormente  de los Caribes y Chibchas mucho antes de la llegada  de los españoles .

 

Mitos:  Lalakilpará

              La serpiente acuática dadora de vida

              Etnia Yanomami (Sanemá-Yanoama)

 

 

 

Lalakilpará

La serpiente acuática  dadora  de vida.

De la Mitología Yanomami

 

 

Tú, la sin híkola, Lalakilpará, la Sanadora, la que da vida, a quien el shamánnvoca en trance de yopo y poseso de ti se torna saltimbanqui alucinado alrededor del enfermo, lo masajea, lo acaricia, lo mima y traga aire, flores y flechas invisibles para devolverlas hechas puras plumas de colores bien bonitas. Entre tanto durante horas y horas, la gente de tu tribu, Los Hijos de la Luna,dentro del shabono, en un silencio cósmico esperan la sanación.

 

Finalmente el shamán poseído de ti, Lalakilpará, detiene tu frenética danzadera, luego te acerca al casi muerto, pone tu boca en la parte enferma y la chupa y la chupa como si fuera un pijiguao. Después, te alzas y con un bambolear embelezante vas expulsando por tu boca los males del enfermo, transmutados en un plumerío multicolor que se eleva en el espacio espejeándose en los ojos de familiares y amigos mientras una sonrisa se dibuja en la faz del salvado.

 

El shamán exhausto descansa. Y tú, Lalakilpará, tú mujer, la sin híkola, la sanadora, la dadora de vida, serpentineando, serpentineando, calladita retornas a tus profundidades acuáticas. En el shabono todo es puro jolgorio. Todo pasó.La muerte ya no está más.

 

Segunda Parte

MAYAWOCA

El  dueño del  fuego

Etnia Yarabana

 

La madre de Mayawoca quiso conocer a los hombres creados por su hijo y para esto se transformó en rana-buey, convivió con ellos y se dio cuenta que no hablaban entre sí y que tampoco conocían al fuego.  Ella lo guardaba dentro de su boca, lo escupió con fuerza, entonces los hombres no solo se calentaron a su alrededor, sino que a partir de ese tiempo lo usaron para el bien de la tribu.

La rana-buey también los enseño a comunicarse con palabras.

EL RESCATE DE LA NOCHE

Etnia Curripaco

Saliendo del campamento de Bauxiven en los Pijiguaos, fui dejando atrás  aquellas piedras descomunales, surgidas de las milenarias profundidades acuáticas. Piedras-esponjas, piedras-iguana, piedras –tortuga, piedras-cabeza de pescado, piedras-mujer acostada poseída de amores ancestrales, piedras –puro negror, rezumando llantos secos y lineales formando cascadas ilusorias, espejismos esfumándose  entre nieblas y morichales para desdibujarse en la sabana.

Y entre aquel zoológico mineral, bajo una pequeña churuata, me esperaba un Hermano-Indio-Piedra-Arrugada para contarme  las historias mágicas de los hacedores de su étnia Wakuenai,  Curripiaco como los llamamos los criollos.

Allá,  lejos, en lo profundo de la selva amazónica decía, lanzando su mirar de flecha cansada hacia el sur del inmenso verde, donde hicieron las primeras correrías los dos hermanos creadores; allá donde vivieron nuestros primeros padres, Iñapirrikulí, el gran sabio, y Dzulí, su  menor hermano, quienes quedaron asombrados al ver cómo de un agujero iban saliendo unos animales raros, pequeños gusanitos amorfos que serpentineando se dirigen hacia una laja – de ellos a los seres humanos haremos,  acordaron entre sí y trabajaron cinco días de sol a sol, pues la noche no conocían y en ese tiempo todo el mundo era chiquitico, chiquitico. Nada crecía. El rocío faltaba.  El frescor de la oscuridad faltaba. El sol siempre asando todo, quemando, devorando todo.

Cinco días,  demoraron para hermosas formas darle a sus moldeaduras, hasta quedar como somos ahora  los Kurrim.

-Hermano, debemos trabajar ya-dijo Iñapirrikulí, pues nuestros hijos algo deben comer y entre cánticos y sudaciones fueron desparramando un semillerío, mas los retoños bajitos, chiquitos, al ras de la tierra pelada quedaban  bajo el sol inclemente, que los devoraba y de puro ardimiento los iban dejando como flecos retorcidos y flores desgarradas. Y sus restos, girando en la tolvanera como mariposas de cenizas vegetales iban  revoloteando llevándose las ilusiones de nuestros padres, mientras se desdibujaban en aquel sopor de eternidad para más a la hambruna sembrar, para más secar las fuerzas de Iñapirrikulí  y Dzulí, quienes enceguecidos por los luzazos solares, no podían ver el negror, ni la penumbra, pero iban pensando en aquel anciano Dayna,  amo del sueño y de la noche  y quien a ésta, cautiva tenía, sin dejarla salir nuca fuera de sus territorios.

-¡No¡ No podemos hermano seguir así, nuestra gente muere, muere y muere y no hay ni piedra, ni cueva donde esconderse del fuego del sol. 

-¡Hagamos un collar para Dayna¡- Y una trenza le tejieron y fue el más sabio, Iñapirrikulí quien emprendió el viaje, pero antes, pensó sobre la forma cómo le pediría la noche al anciano. Finalmente se decidió y al encontrarlo le dijo: ¡Escucha¡ Escucha, amo y señor del sueño y de la noche, mi pueblo mucha hambre padece, porque ninguna matica dejan crecer los solerones, mi gente está muriendo de tanta quemazón  ¡Toma¡ Toma este pequeño collar como ofrenda y dame un pedazo de noche de su mismo largor, para mis hijos  salvar.

-¡No¡ ¡No¡ Mucho me gusta tu regalo, lindo es, mas, es muy largo tu collar. Yo sólo una pepita de noche te doy, pues, si no, muchísimo sueño van a padecer los Kurrim.-Y en una canasta de chiquichique se la echó diciendo.-No debes abrirla hasta llegar a tu pueblo.

Y saltando de contentura se marchó Iñapirrikulí,  pero a cada paso que daba más pesada iba haciéndose la canasta, y, ya desfalleciente, se pregunta:- ¿Cómo puede pesar tanto una pepita de oscuridad? Y muy incargable se hizo aquella cosa, sí, una cargamentazón de esas de no aguanto más y ¡la abro ya¡ Y como flecha alucinada, la noche se disparó y puro negror era todo, mientras en un intenso sueño se sumergía Iñapirrikulí. Pero junto con la oscuridad se desataron jejenes, puripures, zancudos, tábanos, y todas, todas las plagas, y mucha picadura fue aquello, por eso el rescatador de la noche resolvió continuar su viaje entre bejucales, raíces y guijarros atravesados, aruñándolo, rajándolo y él, cayéndose y parándose a cada rato, garabateando, atarantado iba, todo supliciado iba; mas nuestro Dios nunca desmayó, pues a sus hijos recién creados debía salvar y cuando al poblado llegó, la noche estaba ahí, sin un poquito clarear, y aquel frescor, aquel rocío, aquella dulzumbre de humedad reviviendo hojas, flores y ramazones que de tanta serenación, rapidísimo crecen.- ¡No más hambre¡ No más sequías vamos a pasar- gritó Iñapirrikulí muy maravillado. Así, yuca, plátano, cucurito, temiche, maíz, pijiguao, seje  y todos, y todos, todos los frutos tuvimos y kasísiri hubo para beber.

Esto sucedió en el sexto día de la creación , y un gran festejo fue aquello muchos hombres danzando, otros tocaban sus flautas mawi, las tsikutas y las mawaákos de más de metro y medio y aquél sonajerío fascinante repiqueteando a rabiar bajo los morichales humedecidos de tanta noche.

Así mucho gozaron y se divirtieron nuestros antepasados, mientras la luna como torta de casabe resplandecía  bailoteando en el espacio.

 

EL DUEÑO DEL SOL

Etnia Warao

Todo estaba en tinieblas, no había luz, solo luciérnagas con su jugueteo de prende y apaga bailoteando al compás de aquella música, de grillos, ranas, búhos, y cigarras trasnochadas que incendian la oscuridad  bajo los morichales; pues un hombre viejo  tenía encerrado en una bolsa,  a “Ya”, el alumbrador. Lejos, en la tierra de arriba sucedía esto y fue cuando un Warao que vivía en los caños del Río-Padre-Orinoco, que conocía de aquel encerramiento, mandó a su hija mayor  al  oriente a convencer al egoísta que colgara a “Ya”, El Sol en el firmamento, para iluminar y darle calor a la gente de abajo.

Ella se marchó atravesando  manglares y caños, despacito iba sobre las aguas  para no despertar ni a la  anaconda gigante, ni al temblador, ni a la raya, ni a la caimanera sacar de su descanso. Ellos nada le hubieran hecho, pues habrían quedado deslumbrados ante su belleza, tal y como le sucedió al jaguar, al danto, a la mapanare, la araña mona, y a los alacranes del bosque a lo largo del camino.

Llevada por el hilo de  su hermosura, pudo llegar a la casa  del “dueño del sol”. Allí,  la muchacha lo despertó diciéndole: -Mi padre quiere que sueltes a “Ya” ¡libéralo! Sácalo de su cautiverio y cuélgalo en el “mar de arriba”, porque ¡nosotros necesitamos  de su luz!

Pero el hombre no escuchó ninguna palabra, pues muy mudo de amor había quedado ante aquella mujer. Pero a pesar de haberse enamorado de ella, la devolvió a la tierra sin liberar a Ya, el sol.

Pero el padre, como sabía la importancia de tener sol para sobrevivir, envió a una segunda hija diciéndole  ¡Vete! Regresa a la casa del sol ¡Libera a Ya! Y que el  mar de arriba sea su nueva morada y desde allí, en cada amanecer ilumine nuestras vidas. Después de mucho ascender en el espacio, esta segunda hija, llegó a la casa del viejo que escondía a Ya, el sol y de inmediato se fijó en una bolsa grandísima que colgaba de un madero y de un manotazo la rompe y Ya, el sol rápido se fue, disparando luzazos, enllamado iba. Y- la bolsa muy luna Wanikú se hizo. Y desde ese momento, ella nos refleja el incendio solar, mostrándonos su cara que blanca es, como torta de yoruma es y muy caminadora es, alumbrándonos va, cuando Ya, el sol se oculta para descansar. Pero el padre, quién estaba contentísimo con la liberación de Ya, el sol, se dio cuenta que éste se dormía muy rápido y que la luz de Wanikú era muy débil. Por eso le ordenó a la hija-¡Vuelve Allá arriba y con mucho cuidado amarra a nuestro Guakú, el morrocoy a un costado de ya, pues él debe irse más despacio! Y muchas piruetas espaciales le tocó hacer a la Warao, pues “Ya”, el sol era un jugueteador incansable, y  cada vez que ella intentaba colgarle el morrocoy, él le ponía más zancadillas y le hacía dar volteretas y para remate, además, en cuanto recovecos y escondrijos celestiales que encontraba, se escondía para desesperarla y mucho mas a Guakú, el morrocoy, que estaba sin fuerzas y atolondrado, en aquel vértigo solar. Y en un instante, cuando “Ya”, se zambullía en un agujero negro del espacio, Guakú, aferrádose con su cola en el borde de aquel precipicio de nada, le grita. ¡Basta! “ya”, ¡Basta! ¿A caso no sabes que colgaditico de ti voy a quedar por  toda la eternidad?- y así fue como la Warao pudo colgar a guakú a un costado del sol, y por las noches, cuando “Emanaida”, la oscuridad luna-negra, se apropia del espacio, él se oculta tras cerros y manacales, o se diluye entre los mares o se mete en caños y ríos para calmar la sed, y muy acompañado de Guanikú-luna torta de casabe va él, mientras ella toda luz nos muestra su cara manchada de jauja. Y jugando al escondite, perdidos entre la selva de nubes, entre suspiros, rodeados de muchas estrellas, en este “mar de arriba” vamos y nos incendiamos y hacemos los  hijos.

Los Gemelos.

Etnia kariña

Durante aquellos tiempos primigenios, Vedú, el sol, muy enamorado de una mujer Kariña estaba y hacia los cielos se la llevó una vez para amarla. Las nubazones troja de agua  se hicieron  para servir de lecho  a tantos  amoríos, a tantas copulaciones astrales, a tanto jugueteo sideral, hasta cuando llegó el instante  de la separación.

A mi casa debo irme, - dijo Vedú a su amor.- ¿Y donde está?-le pregunta ella.-Por ahí, al llegar al cruce de caminos de las dos plumas, la roja de guacamaya te llevará  a mi caney y la otra de paují negro, a un  sendero en el cual pura gente malosa vive, ése jamás  lo debes andar-, le dijo él, perdiéndose en el follaje  de sus propios llamarones.

Y muy encinta de soles había quedado ella, y gemelos nacerían  de aquellos ardimientos y muy habladores  eran ellos.

-Madre, a la casa  de nuestro padre Sol deseamos ir, le dijeron.-Mas yo no puedo llevarlos, pues olvidé como llegar,-no te preocupes nosotros te guiaremos -.

Y durante el viaje le decían: -Madre queremos esa flor  para llevarla a nuestro padre- Sol – Y ella, Cortándola. Y  esa, y esa, y esa otra también,  y en aquel ajetreo florecido, ella resbaló y culpando a los hijos por la caída, mucha regañadera fue aquello mientras golpeaba a su propio vientre para castigarlos.

Y ni una sola palabra más dijeron los gemelos. Más tan llena de soles  y tan hecha mujer con tu preñadura de niños solares, tan enamorisqueada venias que muy pronto perdida estabas entre los morichales  incendiados de rochela  de manatíes, del alboroto del gran cucarachero con su “bulla mágica”, de las carcajadas del gavilán cacagua  y del juguetear de cachamas y palometas brinconeando entre las aguas. Y, por andar recogiendo hierbas y flores silvestres para olorearte, más perdiéndote ibas, mientras tus hijos, tragándose las ganas de gritarte  sus protestas estaban,  dentro de su cueva de agua. Pero ellos, nada habían dicho por el enrabiamiento que tenían  y aunque sus advertencias  le hubieran gritado, nada, nada habría escuchado ella, porque muy poseída estaba  de solerones y de aquellos toques de carrizos, de sonajas, marakas y caracolas; música venida de tanta ensoñación  y de aquellos tanto te amo, mujer, te amo; y por ese embelesamiento, al llegar al cruce de las dos plumas, ella, sintiéndose perdida, le preguntaba  a sus gemelos:-¿y ahora  qué debo hacer? Mas ellos nadita  le contestaron en su revancha ; pero, como muy grande era su deseo de llenarse de nuevo con amores enllamecidos, ella se dejó llevar por una música lejana y en especial  por los golpes del aparmàn, ese tambor que rompía la soledad de aquel  camino equivocado. Todo lo cual, la conduciría a la casa  de la vieja casi ciega, la maluca Tarunmio-comegente, quien al verla llegar, torta de casabe le ofrece diciéndole:-Esta tu casa es, descansa y chinchorrea todo cuanto desees-. Y, como enorme era el agotamiento de la Kariña, rápido se quedó profundamente dormida, mientras tanto, la Tarunmio hacia los preparativos  para comérsela. Y la rajó; pero al ver a los dos muchachos  dentro del vientre, un rasgo de bondad le dislocó las intensiones y sacándolos del vientre, en una calabacita algodonada  los puso.  Y después  de una lunación muy hombres se hicieron, por eso, arcos y flechas les entrega la vieja diciendo:-¡A flechar Paujíes culocolorado vayan ¡Y una cargamentazón de pájaros le trajeron, más ningún trozo, ni siquiera un huesito ya chupado, les dio la Tarunmio.- Mucha hambre  tenemos-. Y por tan fastidiada estar de tanta  reclamadera  los mandó  a salir, esfumándose ella en la oscuridad.

Un rato más tarde, regresa con una torta de casabe y así sucedía diariamente, por eso, puros hombres-hueso  eran ya.- ¿De dónde sacará el casabe, si aquí conuco no hay?-, se preguntaron. Y a pesar de aquel desfallecimiento , a espiar a la come-gente  se pusieron , descubriendo cómo ella, muy convertida en rana gigante, de un manchón blanco  de la espalda, saca un chorro de leche , y luego lo echaba en el budare para las tortas hacer .¡Jamás¡ Jamás Volveremos a comerlas ¡- se dijeron ellos. Y a cazar el último paují culocolorado  se marcharon, pues sólo uno quedaba después de tanta flechadera y, cuando casi le disparaban  la muerte, el pájaro grita: -¡No!, ¡no¡ no me maten porque un secreto a cambio les diré yo. La Tarunmio madre de ustedes no es, pues a la verdadera, la vieja, muy hervida en cacerola se la comió, se los estoy diciendo yo, quien hace muchas lunas nací  y mucho me viene ahora  las recordaciones.  Recordaciones, sí, como esa vez cuando nosotros supimos el final de esa tragedia, cuando todos nos dijimos: muy hondo, muy metida en sus enamorisqueamiento debió estar esa mujer, pues ni el aguazón hirviente, ni los vaporones del candelorio  la hicieron despertar de sus sueños solares. Por eso ningún grito sentimos, porque rapidísimo cocinadita de amores quedo ella. Entonces me dije, ese tu fallecer enamorado, permanecerá en la memoria de los Kariñas por todas las lunaciones  que vendrán-. Si mujer, tus hermanos mucho sufrieron  en esa ocasión, porque tu fin glorificado  no pudo ser .Si,  mucha tristumbre padecieron ellos, pues tu marido Sol ,ayunar no pudo durante tu aparición y pigmento de caruto  negro  no le fue posible untarse, ni llantos rituales a ti mujer, se te hicieron, ni ricas comidas ni bebidas donadas fueron a tus familiares  en tu funeral , ni sentada estuviste sobre un madero, ni tampoco en barbacoa con leños encendidos durante tres meses te pusieron , ni nadie , después  de ese tiempo, recobró tus cenizas , para ser enterradas con tus pertenencias. Ni tampoco tu caney quemado fue, para dejarte como a nuestros pájaros, libres de ataduras  terrestres. Más, tú, madre-vasija, tú, madre-cueva de amoríos siderales. A ti, alguna vez tus hijos  te han de vengar. Como comprenderán, no por temor  a la muerte les dije yo: ¡no me maten!, porque a ustedes les toca castigar a la Tarunmio -decía el paují culocolorado- mientras se balanceaba  en un cabello  del sol  soltado  a los aires en aquel amanecer.

Y muy enfierecidos estaban los gemelos al escuchar la confesión que de inmediato, llegaron hasta donde estaba la vieja come-gente diciéndole:-¡Vente!, vente a conuquear con nosotros-. Y colocándola  en el centro de la roza para entonar cánticos de conuco, un candelorio descomunal hacen  y los alaridos  de la Tarunmio con los tantos pájaros llevados adentro se confundieron, y ni un solo hueso le quedó, puro cenizal esparcido en el espacio se hizo. Puro negror maluco fue aquello.

CREACIÓN DE BUOKA .Mito Huóttúja. (Piaroa)

Solo existía el aire, los ventarrones, la “palabra”.Y palabra hizo a Buoka, éste a Wuajarí  y  éste,  a su vez,

a  Chejerù. Buoka es el nacido de la “palabra” y de los cánticos, creado por los pensamientos visionarios de los vientos;  ellos lo imaginaron  y le dieron forma y vida  diciendo la palabra Putjadiarimando y muy despacio le fueron creciendo tronco, brazos, y cabeza y nosotros “los nosotros” nos parecemos  todos a Buoka.

Cuando eso sucedió, todo era negritud, ninguna claridad había sobre estas tierras. Y, como  muy curiosador  era él, bebió jugo del karerú, el árbol de la verdad, para hacerse visionador. ¿Dónde volarán mis pensamientos? ¿Qué futuro será?-, se decía él, y  en sus andanzas mágicas, muy sumergido en cascadas, navegando ríos y cielos y remontando montañas iba él, cuando divisó al alto y  bajo Orinoco, al monte Paria, a las montañas Raya, al Sipapo y a los sagrados parajes de  animales, y desbrozando  selvas se fue hacia el nunca más de los espacios, hacia el nunca más de sus sueños. Sobre el Orinoco iba él, con su cargamentazón de  visiones desatadas.

 

Pero, para más  sabedor hacerse de misterios ancestrales, bebió un segundo trago de Karerú y fue cuando vio a un “otro”. Bello es, pies tiene, alto como yo eres tú y el segundo capitán del mundo serás. Wuajarì te llamaré. Buoka para hacer real al hermano imaginado,  el ojo derecho se arrancó, pues - Los ojos claros como los míos debes tener  y muy iluminadores serán-, se dijo. Más ciego nació, por esto, hoy esa enfermedad es padecida por animales y hombres, eso dicen ahora.

Buoka lleno de contentura, contó a Wuajarí, como al tomar el líquido de la verdad había emprendido aquella travesía mágica, creando todo lo que lo rodea.- Y cuando al sol hice ¡Ay! ¡Ay!, Wuajarí! Que de incendio se hicieron los cielos… y qué de mares y qué  dulces aguas inacabables, colgadas del vacío.  Y pura espuma lloviznada era todo ante mis ojos. Y que de selvas. Qué de cedrales blancos, qué de palma manaca, morichales y pijiguaos danzando al compás de una música de  flautas  y de pájaros.

Bien, “si todas ésas son visiones ciertas, comencemos a trabajar en esas cosas”, le contestó Wuajarí, pues  han de ser vista por nuestro pueblo Huòttújá, Los Baniva, Los Waica, los Jurabana.

Así Wuajarí  concretó  las cosas vista en aquella paseadera  entre la oscuridad. Más aún  seguía  enceguecido, puro negror era todo, ninguna luz veía, por esta causa a visitar los lugares sagrados se fue, buscando, buscando al sol iba y descubriendo  el sitio de su escondimiento  se apoderó de él,  y de un salto de eternidad del cielo lo colgó y desde allí con  sus calorones perennes ilumina a la gente, a todos los pueblos.

Entre tanto  Buoka buscaba la luna arriba  entre los espacios sagrados y al encontrarla  quiso saltar tan alto como Wajarí, para ponerla junto al sol. Mas no pudo, y un pedacito de cielo mas abajo debió colgarla, por esto la luna no tiene una fuerte luz como el sol. Así sucedió, puras visiones de los vientos  crearon todo. Así cuentan los abuelos de antes.

Leyenda del origen de los MAKUNAIMA

Mitología: PEMÓN

ETNIA: CARIBE

Al  inicio  de  todos  los tiempos  el sol,  WEI,  era  un  hombre  solitario y ninguna mujer había en aquellos

parajes.

Un día, WEI vislumbró  en un pozo de agua cristalina a una bellísima  y muy pequeñita mujer, de largos cabellos que jugueteaba dentro del agua, y WEI  la agarró por la melena  para desposarla; pero ella evadió el asunto ofreciéndole que enviaría a otra   mujer   para   que   fuese   su

compañera. Y así lo hizo. Más, cuando wei envió a esa india  al río a buscar agua, ella se reblandeció poco a poco hasta convertirse  en un pocito de agua.

La segunda mujer que le envió TUENKARON, era negrísima y esta   tampoco   resultó,  porque

cuando estaba haciendo fuego, el calor la fue derritiendo  hasta convertirse en un montoncito de cera negra.

A estas alturas WEI estaba furioso con TUENKARON   a quién amenazó- Voy a secar todo el pozo donde tú estas, porque mucho me estas engañando- ella trató de calmarlo  diciéndole- ¡espera, espera! te voy a mandar una tercera mujer que es de verdad verdad.

Esta tercera mujer resultó ser tan rojiza  como el lecho  de la quebrada de jaspe; al verla WEI pensó – la voy a poner a prueba – y la mandó hacer varias cosas. Entonces se dio cuenta  de que no se ablandaba  ni se derretía y fue cuando comenzó a enamorarla.

Tiempo después se realizó el casamiento  y mucha fiesta hicieron  para celebrar aquella amorosa unión, de la cual nacieron  cinco hijos: Meriwarek, chiwadapuen, Araguadapuen, Arukari y Chiké. Esa es la historia de la descendencia  de los pemón. Y por ellos dicen , “nosotros somos hijos del sol”

Así cuentan los abuelos de antes.

Es todo.

LAS ESTACIONES DEL AÑO

Mitología Pemón

Cuentan los abuelos de antes  que el sol, al principio era un indio. Y en este  tiempo mucho sufría la gente

porque  ningunita  sal tenían  en aquellos parajes. Por eso el Sol, se fue con unos sobrinos y una hermana a buscar  sal en otras regiones.

Pero los sobrinos cargaron  tanta sal  sobre si que el peso  les impedía  regresar a donde habían  dejado a su madre. Esta desconsolada lloraba y lloraba sin cesar, pues creía  que muertitos estaban sus hijos.

Viendo tanto sufrimiento  Sol retornó  para calmar  a la mujer. Pero al irse, aquella región quedó  sin calor por lo que hacía un frío estremecedor.

Al regresar los familiares de Sol traían un montón de sal para su madre y para todos los de la comunidad.

Después, Sol quien muy paseador, muy aventurero era  se fue hacia la tierra del Iken junto con sus sobrinos. Allí los pobladores quienes eran muy regaladores  le dieron  a Sol muchas cosas.- ”Chon, aquí tienes tu tela, tu escopeta, tus anzuelos…”.

Sol seguía muy contento en sus andanzas –Ahora me voy para donde viven los Nopeurikok pues, ellos hacen sabrosas tortas de casabe. Cuando llegó comió y comió hasta cansarse.

Como Sol era un sabio enseñador, al ver a los indios prensando la yuca en cortezas  del árbol Tuè, les dijo-¡No! ¡No! Así no se hace.-  Y de inmediato les enseñó a tejer sebucanes y muchísimas cestas de utilería.

En definitiva sol no paraba sus andanzas, iba de aquí para allá y de allá para otro lado.

Entonces, la gente se preguntaba-¿Porqué sol se va, dejándonos en tanta oscuridad?-.

Y uno de los abuelos contestó- Eso fue porque una vez, una mujer muy dormilona  se quejó –Que malo es cuando Sol con sus resplandores  viene  a despertarme, viene a espantarme los sueños y no me deja descansar-

Sol al escuchar aquella queja  se fue con su tristumbre para otros lugares. Por eso ahora vemos que Sol viene  y se va, viene y se va.

Así sucede hoy.

Así cuentan los abuelos de antes.

Es todo.

LAS LÁGRIMAS DE LA LUNA

Mitología Pemón

Etnia Caribe.

Mucha celebración estaban haciendo los pemón, danzando, bebiendo chachire, celebraban felices la abundante y buena cosecha que les había dado la madre tierra.

Durante varias noches estuvieron gozando de aquella fiesta, en la cual humanizaban a la Luna. La cual desde el cielo parecía sonreírles alegremente, mientras desparramaba sus claridades celestiales sobre la gente.

Pero de pronto, una nube gigantesca, fea y malosa, en la que habitaban los Marawitones, se paró frente a la Luna y la tapó toda, todita. Por esto a la Luna se le había borrado la alegría de su rostro. Y fue cuando unas lágrimas de impotencia y de dolor salieron de sus ojos y en miles de estrellitas se tornaron,  flotando  en  el  espacio  estaban.  Y la  Luna  llora  que llora, pues

presentía los males que hacía nube-mala a los pemón. Y así sucedió, pues nube-mala creció tanto que pura tiniebla se hizo todo. Y temerosos los pemón se cobijaron dentro de sus malocas porque nube-mala se convirtió en un fuerte chaparrón. Y sin compasión por el sufrimiento de la Luna, una a una fue desparramando las lágrimas por toda la Gran Sabana.

¿Y saben ustedes qué eran aquellas lágrimas derramadas por la Luna? Pues ¡diamantes! Sí, valiosísimos diamantes. Pero los Marawitones, junto con nube-mala desataron un aguacero de nunca  acabar  para  que  los  indios  no  encontraran  aquellos  diamantes ya que quedaron, unos

sepultados bajo tierra y otros entre ríos y quebradas. Por eso hoy, los mineros pasan mucho, muchísimo trabajo para encontrarlos.

Si no hubiese sido por nube-mala, ahora los pemón poseerían aquellas lágrimas-lunares y tendrían mucho dinero con el que se beneficiaría toda la comunidad.

“… Desde entonces los pemón en sus fiestas ya no brindan por la Luna, por temor a que nube-mala se vengue de ellos.”

 

INVOCACIONES  A PERSONAJES  MÍTICOS

Kanaima (Caribe)

Kuai-Mare (Warao)

- Fuente: Cesáreo de Armellada, Fray –Bentivenga de Napolitano, Carmela.

Literatura de Indígenas  Venezolanos. Monte Ávila Editores, Caracas, Venezuela 1991.

 

Kanaima

Recomendado para  mayores de 15 años.

Ya  bajando están las aguas  de nuestro gran Río Padre-Orinoco. Ya descienden por ellas los Kariñas. Furiosos vienen con sus cabelleras  enrojecidas, por la mucha manteca de tortuga revuelta  con onoto. Ya llegan con esas sus ganas  de a nuestras mujeres y bravíos guerreros esclavizar. Sí, nos caerán  encima con sus macanas filosas y su griterío de “Nanna-Karina-roté”, solo nosotros  somos gente, los demás son esclavos.

Y abatidos por su ferocidad, remontando  las aguas casi mares del Orinoco, plagaditicas de curiaras, nosotros encanoaos  iremos, te lo digo YO, quien hace incontables lunaciones morí, y desde este “mar de arriba” de los Warao, donde ahora habitador  soy, te digo a ti, hermano que mi alma no cesa de enrabiarse cuando en una de sus invasiones, cautivo me hicieron junto  con otros de  mi comunidad. Eso sucedió cuando los holandeses muchas armas  para combatir a los españoles les daban a los Kariña  a cambio de esclavos, para en sus tierras robadas trabajar. Y por esa necesidad de defenderse de los otros invasores, los españoles, mucho guerrear fue aquello y los dominados canjeados eran por rifles  y municiones. Pero esa, resultó  una muy grande equivocación, pues lo españoles mucho aprovecharon  el rencor  de los amenazados  por los Kariña y contra ellos los unieron. Encanoaos iríamos, te había dicho yo. Y así fue en esa ocasión, hoy claritico  lo recuerdo y te cuento  como esa vez en mi cautiverio, mis ojos cayeron deslizándose por la espalda del otro y los suyos por la otra espalda resbalaron y una cuerda de hombres agachados, doblados éramos. Si, uno ahí, mordiéndose la rabia  estaba a ras de impotencia, a ras de desgracias, a ras de desesperanza  y ras de fondo de curiara, los ojos se nos clavaron. Eso sentía  yo esa vez. Era tanto mi desempeño, que a KANAIMA, un Dios de los propios KARIÑAS-KANAIMA invoqué:-¡KANAIMA! ¡KANAIMA!  A ti, gran Jebú vengador de nosotros  los esclavizados, yo te ruego. ¡Cae!, ¡cae como fiera sobre estos Kariña descendientes de la gusanera, salida de la serpiente gigante devoradora de  los habitadores ribereños del gran Río Padre-Orinoco! Esa, a quien Purú, con su hijo mandó a matar para salvar a la gente-.

Mas nunca imaginó él cómo, de las purulencias  de aquel animal, emparejados, nacerían los  Kariña, para peores males traernos, para más acabación derramar sobre nuestros territorios.

Por esto, a ti, KANAIMA te pido. Con fuego arrasa estos guerreadores. Véngate, Jebú nuestro, de los Kamaracoto, de los Taurepane, de los Ye`kuana  y de todos los descendientes  de los gusanos, como yo lo haré, después de este mi cautiverio y de mi cercana muerte.

Sí, yo  y todos los demás hermanos esclavizados hemos de regresar, los venceremos, y libres, como los pájaros y los vientos seremos.

¡Oyeme, hermano ya muerto! aquí, bajo este corozal, en un hueco del Selverío  del Amazonas te escucho yo, mas te digo, así sucedía hace muchas lunaciones. Pero, entiéndeme bien. Hoy otra invasión  nos aniquila desdibujándonos en el silencio, en la omisión y en el anonimato. Ahora otros los dominadores son, por eso, la lucha no es contra nuestros propios hermanos aborígenes. ¡No! ninguna culpa tienen ellos, los  descendientes de aquellos bravíos guerreros Kariñas. Y en este instante yo, como tú lo hiciste antes, también invoco al gran Jebú –Todopoderoso. Si, te lo digo a ti, KANAIMA, a estos invasores de hoy, ponles trampas de bejuco bajo sus pies, túmbalos, golpéalos, patéalos, sus huesos tritura, haz flautas con ellos, y mete, mete, KANAIMA tu soplo mágico dentro de sus cuerpos, enloquécelos  con tu grito aterrador. En Rey-zamuro, jaguar, mapanare, anaconda o en cocodrilo gigante transfórmate, húndelos en la selva y piérdelos, piérdelos por toda la eternidad. Pégales el paludismo, temblar hazlos con tus fríos y convulsiones, en apunipure conviértete, y con tu vara de hechicero –mercenario sus tumbas escarba, el jugo de la muerte bébete, a  tu corte de iguales, los Kanaimatón, convoca, bailotea sobre las sepulturas, patéalas, patéalas, ensordécelos y hazlos morir   una y otra vez de pura  revolcación bajo la tierra. 

¡Entra! ¡Métete en mi, KANAIMA!  Muy vengador hazme del hermano quien, “enmercuriado”  ayer murió y de ese  que de un balazo, muerto como mono fue, por un garimpeiro transnacionalizado. ¡Dame! ¡Dame! Jebú, paciencia y fiereza, para a los culpables, por aguas, montañas, selvas y ciudades buscar. Y  en nombre de mi pueblo Senemà-Yanoama, los hijos de la luna, yo te ordeno-.

-¡Cuélate! Éntrate en cada uno de nosotros, “los nosotros”.Quítanos si quieres nuestra propia sombra, mas poseedores  haznos de tus poderes  de yerbatero-mercenario. Danos, Jebú, tu astucia y sabiduría, ayúdanos a un sólo árbol ser  para salvarnos de tanta devastación y  de este quedarnos sin cánticos de cristofué, de  campaneros, de cigarras y de luzazos de  luciérnagas  alumbrando el anochecer. De este estarnos aquí, solos, escuchando el ruido de las destrozadoras máquinas taladrándonos los adentros, derribando ceibas, robledales y pijiguaos por nuestros antepasados sembrados, cayendo, cayendo, espantando colibríes y fieras volviendo flecos el follaje. Y uno aquí, en esta pasajera  selvosa, pajarera inmensa, pajarera nuestra, con la vida yéndose  tras esta gritadera de monos, paujíes, sietecolores y paraulatas en desbandada. Sí, y uno aquí quedándose, deslizándose en este hueco sin fondo, sin luz, hondón de mariposas  desaladas , sin espacios ni tiempos  de esperanzas, iluminados por el relumbrón  de esas nuestras  piedras  y metales preciosos, de ese nuestro oro. ¡Oro, oro, oro quería  Colón! Oro, oro, oro han querido siempre  sus seguidores  hasta el sol de hoy. Sí, enceguecidos por ese brillo que a su paso los  devastadores dejándonos van, para más doblados dejarnos, para más solos, solos, con los puros sueños aún no mutilados quedarnos, tragando ignominia, tragando olvidos, y lo peor, tragándonos la omisión de nuestros propios hermanos.

Tragando mercurio, tragándonos nuestra propia acabación  y esta rabia aquí, bajo estos cielos oxidados, arrinconados en nuestros propios territorios.

¡Basta! ¡Basta! , KANAIMA.

 
   

Kuai-Mare Caño Mànamo  del Pueblo Warao (Gente Canoa)

Al Gran Jebú Kuai-Mare.

Recomendado para  mayores de 15 años.

 

Gran Jebú-todopoderoso, “ el que habita feliz”  en ese  su joebo , en esa tu casa  ubicada en el final del nunca más  azul cielo, en ese “ mar  de  arriba” con el fondo cuajado  para no derramarse sobre estos nuestros territorios hoy transnacionalizados. Allí en familia vives, y paseando  vas a veces, con tu hijo Kuai-Nasí, el minúsculo, o reposas en paz,  y muy oidor te haces de todo cuanto ocurre  abajo. Y desde las alturas  ondeas tu cabellera interminable, tu blancura  en aguas de caños reflejas  y con esos ojotes gigantes  lanzando  luzazos, jugueteando con la gente  y haciendo pestañear estrellas y luciérnagas vas. Tú, y tus orejotas enzarcilladas, haciéndote escuchador de la gritadera de monos enamorisqueados, del rugido de fieras, del revoloteo del cristofué entre manaca y manaca, esa hermosa palma, antes, a nuestros dioses ofrendada. Más hoy, ni tan sólo  un cogollito nos queda para nuestras  divinidades homenajear. Puro pote es todo, yéndosenos, yéndosenos con nuestros deseos y nuestras ganas allende caños y allende la mar. Si, puro llanto de lata, puro desvaste-Warao venden en los auto mercados. Y, siendo esto lo menos de cuanto nos ha sucedido, yo te pregunto a ti, Kuai-Mare: ¿Cómo permanecer puedes en placidez y felicidad? ¡Despierta!, gran Jebú. Y escucha nuestras rogaciones.

Muchos indotumas te ofrendaremos y para ti serán los plumones  de nuestros cabellos, los brazaletes, las adornaduras de nuestras piernas, los lunares pintados que salpicaremos en los cuerpos  y las tortas de yoruma para el hambre quitar y el Kasisíri para beber, también tuyo será. La danza de “los arcos” bailaremos y cánticos salidos de hueso de venado, sonar haremos, por más de una lunación, hasta extenuados caer para alegría darte. Y ahora, aquí, con Emanaida, la oscuridad, con su ojo de “luna negra” rodeándonos, aquí, en este negror inmerso te invocamos.

¡Sal! ¡Sal de tu trono feliz! ¡Enfurécete¡ enrábiate  como  sabes tú hacerlo

Lanza tus palos luminosos rompe Kuai-Mare los espacios.

Tremolar haz con tus pasos ceibas y pijiguaos.

Destroza montañas desborda caños y los ríos todos y con blando manto mueve las aguas hacia atrás. Devuélvelas a los caños hazlas llegar a la desembocadura del Río-Padre-Orinoco  y llévate esta salazón hacia la mar.

Y a ti, Betaré guardador de huracanes

A ti te Pedimos ¡Quita! Quita las manos de tu boca  .Salir deja tus ciclones

Llévate el trinar de la muerte del masisikire ese pájaro tenebroso con su canto presagiador de pesadumbre y tumbas saladas por tantos cangrejos y peces no pescar.

Por tanta yuca y plátanos y batatas no comer

Por tantas pajas agrias del pantano masticar

Por tantas compañías encomenderas de hoy nuestros sudores y palma de manaca enlatar. Y uno aquí, desdibujándose, transnacionalizado escuchando este ruido espantador de las devastadoras máquinas haciendo rolas el boscaje .Y uno aquí abajito, con los ojos caídos en este hueco de futuro sintiendo arriba al pajarerìo atormentador.

Picoteándonos los sueños, haciendo su tejedura fúnebre a nosotros los casi muertos y a los aún por nacer.

Y de tanta acabación,  de tanto aturdimiento  a la población de San Félix

doscientos tres hermanos Warao fuimos a dar

¡ Sobreviviremos ¡

Trabajo y comida vamos a tener

Y el Río Padre

dulces gotas nos dará

Mas su espejeo

Y flecos

Y despojos  sin sombra nos reflejó

Aunque mucha examinación fue aquello

Y medicinas nos dieron

Para más  seguir muriendo, pensé yo,

Después, nada

Nada pasó

Al Delta

A los pantanales devueltos fuimos

¡Basta! ¡Basta!, Kuai-Mare

¡Baja ¡ ¡ Sal de tu trono feliz!

Métete  en el caño,

Traspasa el concreto, 

Dobla hierros

Socava bases

Corróelas, ráspalas con tus uñas de agua  

Conviértelas en chatarra

Pulveriza esta  muralla 

Y  que más no esté aquí

Como está ahora

¡No ¡ No  queremos verla

Sin un poquito moverse

Sin un poquito desaparecer

Sin un poquito alzarse firme como roca

¡Desaparece¡, desaparece estos barriales salitrosos

 Secadores de sembradíos ,animales y gente

Devuélveles la dulzumbre antigua

Pues muy cercándonos  van por todas partes

Hasta dejarnos la mirada, los cabellos y hasta  el alma hecha  de sal

Y a ti, Kuai-Mare, te pedimos

¡Estremécete¡ ¡Terremotea ! ¡Terremotea!

Derriba este muro “Y que la dulces aguas nos sean  devueltas”

¡Oyeme, hermano! YO, he estado  a tu lado  y escuché cómo hablaste  de crueles  y nunca inimaginables realidades, y muy grandes y ciertas tus lamentaciones son y bien está que al gran Jebú  Kuai-Mare invoques. Más escucha. ¡Acaso no sabes tu que su fuerza  y la de todos los dioses en cada uno de nosotros “los nosotros” está!

Oyeme bien, hermano.

De semilla a semilla han crecido nuestros maizales, yucales, ceibas, pijiguaos  y morichales. Gota a gota se formaron caños, lagunas, y el gran Río- Padre- Orinoco, los mares y todas, todas las aguas. Y gotica a gotica  se hacen las lluviazones y los aguaceros torrenciales. Y hombres- semillas fueron nuestros abuelos de antes. Y hombres-semillas somos hoy. ¿O acaso no existimos, pues? Hagámonos Hermano: huracán, maretazo, trueno y centella  y bulla mágica  y griterío atronador.

Hagámonos un diluviar  glorioso durante cinco siglos detenidos, cayendo sobre nuestras tierras, por nuestros antepasados dejadas, y donde las  leyes  nuevas dirán.

No se permiten ni la desunión ni la apatía

No se permite ser más ignorados

entre silencios, omisiones y olvidos

No se permiten vergüenzas de origen

No se permite más esta acabación  y este devaste

No se permite ser despojos de lágrimas

Ni borraduras  en  el último eslabón

De la cadena ciudadana

No se permite  esta muertumbre colectiva de Dioses y de hermanos

¡No!  No, cánticos salidos de nuestras flautas de hueso

Tocando están ya, a justicia, para el silbo de muerte del masisiquire  silenciar y para descanso darle  a estas almas saladas de los idos golpeteando a rabiar contra el dique.

¡No! No, hermano. No más lamentos. Existamos sin ojos caídos ni espaldas vencidas, con la mirada alta, alta, yéndose más allá de morichales, del vuelo de paujíes y de garzas para volteretear la historia, y juntos, impidamos que nada igual ni peor de cuanto nos ha sucedido caiga más sobre nuestra raza, en estos nuestros territorios de eternidad.

¡Basta! ¡Hermano! ¡Basta! estas engañando- ella trató de calmarlo  diciéndole- ¡espera, espera! que te voy a mandar una tercera  mujer que es de verdad verdad-.

Esta tercera mujer resultó ser tan rojiza como el  lecho  de la quebrada de jaspe; al verla WEI pensó- la voy a poner a prueba- y la mandó a hacer varias cosas. Entonces se dio cuenta que no se ablandaba ni se  derretía y fue cuando comenzó a enamorarla.

Tiempo después se realizó el casamiento  y mucha fiesta hicieron para celebrar aquella amorosa unión, de la cual  nacieron Cinco hijos, Meriwarek, Chiwadapuen, Arawadapuen, Arukari y Chiké. Esa es la historia  de la descendencia de los pemón. Y por eso ellos dicen, “nosotros somos  hijos del sol”

Así cuentan los abuelos de antes.

Es todo.

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